miércoles, 22 de junio de 2011

Educar para Alimentar



Gota en el Mar siempre ha procurado, desde su lugar, prestar una colaboración concreta con quienes realmente lo necesitan. Con los talleres realizados conjuntamente con el Ministerio de Desarrollo Social de la Ciudad de Bs. As pudimos , concientizar, incentivar y motivar a miles de madres a dar, cada día, una mejor alimentación a sus hijos.
Allí, nos encontramos con una triste y cruda realidad. Son miles las madres que tienen dificultades a la hora de alimentar a sus hijos, no por desinterés sino por desconocimiento, que es el peor flagelo. Elaboramos junto a un equipo de nutricionistas y material gráfico educativo donde enfatizamos qué y cómo deben comer los infantes.


Ver a esa chica, que junto a su madre observan detenidamente los cuadernillos ilustrados y de fácil lectura, me conmueve. Imagino la paciencia y las ganas que tiene esa mamá para mejorar las condiciones de vida de su familia. Muchas de las participantes de los talleres vienen desde lejos, de los barrios más castigados por décadas de ausencia del Estado. Y se interesan, preguntan, debaten, opinan. Y por sobre todas las cosas, agradecen.

Por suerte, todavía están aquellos que creen en la reciprocidad. Seguramente, esa mamá se habrá ido a su hogar sabiendo que ahora podrá alimentar mejor a su hija. Ella nos dio las gracias por la información que le contamos y espera que sigan existiendo espacios para que el comer pueda traducirse en nutrición.

Nosotros, desde Gota en el Mar Asoc. Civil les damos las gracias también: a todas esas madres que participaron con alegría, entusiasmo y compromiso en los talleres.

¡Qué bueno es saber que cada día son más las ganas para seguir creciendo!
Nosotros ya asumimos el compromiso; ¿Y vos?

Para consultas sobre cómo ayudar a Gota en el Mar, mandame un mail a pablo@gotaenelmar.org.ar



Pablo Muir


martes, 23 de junio de 2009

EL DOLOR Y LA UTOPÍA

La foto, ganadora de un Pullitzer, por demás elocuente y confrontativa, provocó en mí en primera instancia un rechazo instintivo. Pensé: Yo no la hubiera elegido. Pero me arrepiento y por eso escribo esto. Pensándolo dos veces, tiene el poder de una denuncia, feroz denuncia de la indiferencia humana, en ese caso y en lo cotidiano, ese pasar sin ver al hermano que sufre.

Este es un caso extremo y aterrador que provocó el posterior suicidio del fotógrafo. Qué hubiera pasado si, una vez tomada la foto, hubiera acudido en auxilio? Qué pasaría si todos nosotros ayudáramos a un ser humano necesitado por vez, tan sólo a uno?

El suicidio fue una fórmula cómoda de borrar de la conciencia la culpa por la indiferencia. Si en su lugar hubiera decidido dedicar el resto de su vida de fotógrafo profesional a reflejar tanto dolor para enfrentar al mundo a esas remotas realidades y a nuestras propias conciencias adormecidas, creo desde la utopía que pudo haber sido una gota en el mar.


Nelly Moreno




viernes, 13 de febrero de 2009

CLHADI - Hambre y Desnutrición Infantil


Nuestro país produce alimento para 300 millones de personas. Pero millones de argentinos no pueden acceder en este momento a una alimentación básica. Según estudios, el 50% de los argentinos de entre 6 y 24 meses de edad padece anemia: falta de hierro en la sangre que impide una buena oxigenación del cerebro, y disminuye la capacidad cognitiva del niño para siempre.

En la mayor parte de los hogares con pobreza extrema falta información y recursos culturales. No se fomenta la lactancia y las madres no se alimentan correctamente. Los niños se juegan el futuro en la primera etapa de su vida y el país arriesga el suyo en las nuevas generaciones. Avanza una ola silenciosa de ciudadanos argentinos sin recursos intelectuales, por falta de comida y estimulación temprana. Un niño que muere de hambre es un niño asesinado. Un adulto que no pudo desarrollar su capacidad intelectual, está condenado a una vida profesional y familiar pobre.

El Hambre está golpeando a los argentinos, aunque todavía no es noticia.Según las estimaciones oficiales y datos de investigaciones privadas más del 20% de los argentinos es pobre. Casi la mitad de los pobres son indigentes, es decir pasan hambre. Millones de argentinos menores de 14 años están por debajo de la línea de pobreza. El 35% de los menores de 6 años de hogares pobres, expresan una demora en el desarrollo de alguna función cognitiva básica.
Las regiones más castigadas por el hambre
son el NEA, el NOA, pero también gran parte de los niños del conurbano que se internan en hospitales de la Ciudad de Buenos Aires, tienen como segundo diagnóstico la desnutrición.